Historia de la Música Festera (I)

Los orígenes de La Fiesta y su música

¿Cuándo empezaron a celebrarse las primeras fiestas de Moros y Cristianos? Para poder hallar la semilla de estas celebraciones centenarias, deberemos de retroceder varios siglos.

En concreto, habremos de situarnos en plena Edad Media y la tradición de los autos sacramentales que en ella tenían lugar: el bien contra el mal, que se representaba en forma de danza entre demonios y ángeles, rodeados de un ambiente musical que definía cada uno de estos dos bandos.

Portada de un Auto Sacramental
Portada de un Auto Sacramental
Óleo sobre la batalla del Puig, uno de los pasajes históricos de La Reconquista.
Óleo sobre la batalla del Puig, uno de los pasajes históricos de La Reconquista.

A lo largo del tiempo, estas danzas fueron incorporando influencias salidas de las situaciones político-sociales de cada momento. Así, tras la guerra de La Reconquista, el bien y el mal se representaban mediante los cristianos y los moros (término históricamente utilizado en España para designar a las personas procedentes de países árabes), respectivamente.

En el siglo XVII existía la antigua soldadesca, milicias formadas por ciudadanos del pueblo cuyos arcabuceros participaban en las Fiestas Patronales, acompañando en las romerías y procesiones a los santos patrones, realizando disparos de salvas de arcabucería y exhibiciones de ruedo de banderas. Dicha soldadesca tenía una organización militar que ha perdurado hasta el día de hoy; por ello todavía encontramos en las comparsas o filaes los cargos de capitán, alférez, sargento, etc., así como los actos de arcabucería y de banderas en muchas poblaciones.

Pero es entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando esta representación de los cristianos contra los moros sufre una mutación historicista en la ciudad de Alcoy (Alicante), donde se pretende adaptar las primitivas comparsas de moros y cristianos con nombres referentes a la Guerra de La Reconquista.

Algunos ejemplos: Primera de moros, Sultanes, Judíos, Asturianos, Cides (del Sit), Guerreros, etc.

¿Y la música?

La dolçaina i el tabal
La dolçaina (también llamada xirimita) y el tabal

Estas manifestaciones lúdicas, a medio camino entre la danza y la representación teatral, se apoyaban por un lado en la música de la dolçaina i el tabal, especialmente en las comarcas centrales de la Comunidad Valenciana, y por otro en las músicas de retreta, inspiradas en el toque militar y ejecutadas con trompetas, pífanos, cajas y atambores.

Infantería con pífano y atambor
Infantería española con pífano y atambor (1750-1759)

Pero… ¿y las bandas de música?

Volvemos a Alcoy: esta ciudad, pionera en la Revolución Industrial, contaba sobradamente con los recursos económicos para renovar e incorporar nuevos elementos a los festejos de Moros y Cristianos. Tanto es así, que en 1817 la comparsa «Primera de Lana» (actual Filà Llana) contrató a la Banda del Batallón de Milicianos Nacionales, única banda existente en la ciudad y formada por músicos locales, para que escoltasen a sus miembros en los actos festeros, sustituyendo así a las trompetas y cajas que les acompañaban en sus paseos y entradas.

El repertorio que interpretaba dicha agrupación musical abarcaba desde pasodobles hasta polkas, pasando por mazurcas, valses y habaneras. Esta iniciativa pronto fue imitada por diferentes pueblos donde también se desarrollaban las fiestas de Moros y Cristianos.

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