Historia de la Música Festera (II)

Necesidad de un género propio

Pronto surgió la necesidad de crear una música específica para las fiestas de Moros y Cristianos, pues debido a la herencia militar de las bandas de música, al final lo que sonaba detrás de Moros y Cristianos eran mayoritariamente piezas de carácter militar.

El nacimiento de la música escrita ex profeso para los Moros y Cristianos se produce pues entre mediados y finales del siglo XIX, aun siendo un poco complicado encontrar cuál fue la primera obra.

En 1880, el autor alcoyano Juan Cantó Francés (1856-1908) compone «La primera diana». Dos años más tarde, en 1882, escribe «Mahomet», un pasodoble sentat considerado históricamente como la primera obra para las Fiestas de Moros y Cristianos. El término «sentat» describe el carácter reposado y elegante de este primer pasodoble, diferenciándose del resto de pasodobles que existían en la época -los cuáles poseían un carácter mucho más marcial-, aunque con claras reminiscencias de ellos.

Juan Cantó Francés
Juan Cantó Francés
Manuel Ferrando
Manuel Ferrando González

Aún así, otros historiadores apuntan la posibilidad de que el pasodoble «Moro guerrero», del autor de Cocentaina Manuel Ferrando González (1840-1908), fuera escrito con anterioridad. Aunque su partitura no esté datada con exactitud, se cree que se compuso en la década de los 50 del siglo XIX.

Por otra parte, en Bocairent se conserva el pasodoble «Manueles y Fajardos», de autor desconocido pero compuesto en el año 1880.

En 1891, el también alcoyano José Espí Ulrich (1849-1905) compone «Anselmo Aracil», un pasodoble de interpretación más ligera que el pasodoble sentat y de carácter más animado y alegre. Se trataría del primer pasodoble dianero, llamado también pasodoble ligero en otras poblaciones festeras.

José Espí Ulrich
José Espí Ulrich

Primeras marchas moras

La música, al igual que la fiesta, no para de evolucionar, y a principios del siglo XX nace la idea de contar con un tipo de composición específica para las huestes del bando moro, debido a lo poco adecuados que parecen resultar los pasodobles sentats dentro de las fastuosas entradas árabes, pausadas y de marcada índole oriental.

En el año 1904, el músico Camilo Pérez Laporta (1852-1917) compone la obra «Benixerrajs», clasificada por el propio autor como marcha árabe y dedicada a la Filà Abencerrajes de Alcoy.

Aunque los historiadores y musicólogos no la consideran la primera marcha mora per se, sí estaríamos ante la precursora de la primera marcha mora.

Camilo Pérez Laporta
Portada de la partitura de «Benixerrajs»
Antonio Pérez Verdú
Antonio Pérez Verdú

Sería en 1907 con Antonio Pérez Verdú (1875-1932) y su obra «A-Ben-Amet», marcha árabe u oriental (denominación primigenia de la marcha mora), cuando tendríamos la primera marcha mora.

Al igual que «Benixerrajs», ésta sería dedicada también a la Filà Abencerrajes (de hecho, sería rebautizada como marcha abencerraje).

En este caso también encontramos autores que nos hablan de posibles obras anteriores, como la marchas moras «La arenga del Santón» y «Ecos de Bagdad», del compositor de Muro Rafael Esteve Nicolau (1871-1942), datadas ambas a finales del siglo XIX.

Entre las marchas árabes fechadas con anterioridad al siglo XX encontramos también «El canto del moro» de José Espí Ulrich, compuesta en 1899 según manuscrito y subtitulado por El Heraldo de Alcoy del 6 de abril de 1900 como «escena árabe».

Rafael Esteve Nicolau
Rafael Esteve Nicolau

Sea como fuere, y aunque la propia naturaleza humana nos inste a buscar la pieza primigenia, la creación de esta modalidad no parece cosa de un día, dado que, tal como explica José Rafael Pascual Vilaplana en su artículo «Aproximació a la marxa mora»:

El 17 de abril de 1905 se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid la zarzuela Moros y Cristianos de José Serrano Simeón (1873-1941) con libreto de Maximilano Thous y Elías Cerdá. El segundo número de la obra nos presenta una marcha mora, la cual obtuvo un notable éxito en la época y que sonó, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Teatro Calderón de Madrid bajo la dirección del maestro Francisco Alonso (1887-1948), durante los funerales de Serrano celebrados el 9 de marzo de 1941. No deja de ser un tanto sorprendente el hecho de que un autor natural de Sueca (Valencia), localidad donde no existe la tradición de celebrar las fiestas de Moros y Cristianos, hubiera escuchado ya en su época la cantidad de marchas árabes suficiente para osar escribir una en su zarzuela.
pascual_vilaplana
José Rafael Pascual Vilaplana

Y los cristianos, ¿qué?

Amando Blanquer Ponsoda
Amando Blanquer Ponsoda
Portada de la marcha cristiana "Aleluya"
Portada del guión de «Aleluya»

Desde que el bando moro empezase a «presumir» de su propia música con la aparición de las primeras marchas árabes, los cristianos continuaron desfilando al son de los pasodobles sentats o dianeros.

Aunque todavía tardarían años en disponer de una modalidad propia, tuvieron algunos conatos con pasodobles como «Mi Barcelona» (1911) del alcoyano Julio Laporta Hellín (1870-1928), o «Julio Pastor» (1956), del también alcoyano Amando Blanquer Ponsoda (1935-2005).

Fue este último quien, en el año 1958, y a petición de la Filà Vascos de Alcoy para acompañar a su alferecía, compuso la primera marcha cristiana: «Aleluya».

Versión original de «Aleluya» de Amando Blanquer
Versión revisada, posterior a la original

Bibliografía consultada:

  • Reflexiones sobre la marcha mora – Vicente Pla Candela
  • «Aproximació a la marxa mora» – José R. Pascual Vilaplana.
  • La marcha cristiana: de “Aleluya” a “Picadilly Circus” – José R. Pascual Vilaplana.
  • «Aproximación musical a A-Ben-Amet (1907): primera marcha mora de la historia de la música de moros y cristianos» – Ana María Botella Nicolás.

Fotos:

  • Corporació Musical Primitiva CIM Apolo.

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