«Jéssica»: una historia de música y emociones

Que la música puede provocar grandes emociones es algo más que evidente -¿a quién no le ha puesto la piel de gallina alguna vez?-. Las composiciones guardan una estrecha relación con nuestros sentimientos y hay muchas obras que desatan nuestras emociones, y más después de conocer las historias que esconden sus acordes. Hoy os hablamos de una de ellas: la marcha cristiana «Jéssica» del compositor José Rafael Pascual Vilaplana.

Para ser totalmente fieles al relato, reproducimos las palabras del propio José Rafael, autor de la pieza:

«En 1997, mi amigo Antonio Olcina Ribera, festero de la Filà Pirates de Muro, me comentó que en el año 2000 sería el Capitán Cristiano de las Fiestas de Muro por decisión de sus compañeros de filà y de su familia.

Él estaba muy ilusionado con salir a la calle acompañado de la Banda de Muro interpretando la marcha cristiana que unos años atrás le había dedicado su buen amigo, el maestro Rafael Alcaraz Ramis, con el título de «El Pirata Olcina».

Sin embargo, me propuso que escribiese una marcha cristiana para su hija Jéssica, la cual iba a ser su «Favorita» en la Entrada. Yo acepté muy gustosamente el encargo, aunque aún faltaba mucho para el año 2000.

En 1998, su hija Jéssica se casa, y a los pocos días de la boda, en una revisión rutinaria le detectan una enfermedad terminal. En unos meses, Jéssica nos deja y su familia y amigos quedamos sumidos en un terrible e incomprensible vacío. La crueldad de la vida es muchas veces mayor de lo que uno pueda esperar.

En octubre de 1999, mi amigo Antonio Olcina me llama a su oficina para hablar conmigo. Su mujer y su hijo Marcos le han pedido que salga de Capitán el año próximo, tal como tenía previsto desde hace tiempo, aunque él tras el horrible suceso había abandonado el proyecto. Antonio no puede negárselo y quiere hacerlo en memoria de su hija Jéssica. Todo irá entorno a su hija y a su recuerdo, y por tanto, he de componer la música para la Entrada. Me fui a casa totalmente abatido, pues no le pude decir que no, y al mismo tiempo, me sentía impotente para escribir ninguna nota.

Tras algunos meses, finalmente me puse al trabajo casi con el tiempo justo de terminar la obra para fiestas.

El motivo melódico de la partitura responde a las tres sílabas del nombre de la protagonista:

JE (mi) SSI (si) CA (la)

Con estas tres notas surge un ostinato en las maderas que acompaña la presentación del primer tema. Todos los materiales temáticos aparecen expuestos en sus dos modos homónimos, el mayor y el menor, como expresiones de la alegría y de la tristeza, simbiosis de sensaciones que en aquel momento discurrían en nuestras mentes. El tema central de la obra surgía de las tres notas básicas y durante toda la partitura éstas están omnipresentes, simbolizando la presencia de Jéssica.

El día de la Entrada en Muro, el segundo fin de semana de mayo, había llegado. Al mediodía nos reunimos el Capitán y su familia, el maestro Alcaraz, mi mujer y yo, y diversos amigos para comer juntos antes del desfile. En la comida Jéssica estaba presente con nosotros y brindamos por ella. El ambiente era muy especial: había una tristeza contenida entre una gran dosis de ternura. Jéssica lo hubiese querido así y así ocurrió.

Al llegar al punto de arranque de la entrada, mi amigo Antonio se subió en su brillante carroza y ante él desfiló todo el boato que lo precedía. Justo delante de él, la carroza de Jéssica aparecía totalmente vacía.

En el trono donde debería haber desfilado su hija, una gran paloma blanca presidía la escena. Nada más y nada menos. Delante de la carroza un ballet vestido con trajes de gasa blancos danzaba a los sones de mi partitura.

Ésta fue interpretada tras la carroza por mi estimada banda “El Trabajo” de Xixona y mis amigos de “La Xafigà”. Aquella tarde, delante de mis músicos durante el recorrido de la entrada, viví momentos muy difíciles de describir en estas líneas. El público era nuestro cómplice y las calles de Muro se convirtieron por unos momentos en un escenario inigualable.

Al concluir el desfile, Antonio y yo nos abrazamos. Todo había concluido, pero teníamos una música, Jéssica, que siempre nos recordaría aquella tarde soleada de mayo.

Me siento muy afortunado de haber podido vivir con la música experiencias como ésta que alimentan el alma de un gozo indescriptible.»

José Rafael Pascual Vilaplana

1 comentario en “«Jéssica»: una historia de música y emociones”

  1. Que puedo decir, me dan escalofrios solo de pensarlo.
    Grande el maestro Vilaplana, gran maestro y mejor amigo.
    Pero gran valor del Capitán y su família, por tal decisión.
    Me descubro ante ellos.

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